Se cumplen hoy 50 años del viaje de Laika. Esta perrita callejera de Moscú, de aproximadamente tres años de edad, fue el primer ser vivo en orbitar la Tierra y su experiencia abrió camino a la participación humana en viajes espaciales.
La información que Moscú dio a conocer, decía que el animal se comportaba en calma en su vuelo espacial, y que en pocos días Laika descendería a la Tierra, primero en su cápsula espacial y luego en paracaídas. El mundo confiaba en que el animal llevaba alimento suficiente y su condición era estable, por lo que muchas personas estuvieron pendientes del regreso de Laika. Sin embargo, los científicos soviéticos sabían bien que no regresaría.
El Sputnik 2 no estaba preparado para regresar a la Tierra de forma segura. Planearon la eutanasia con comida envenenada, que Laika consumiría después de diez días. Sin embargo, la suerte del animal fue muy distinta. En octubre de 2002, el científico Dimitri Malashenkov, quien participó en el lanzamiento del Sputnik 2, reveló que Laika había muerto entre cinco y siete horas después del despegue, debido al estrés y sobrecalentamiento. La deliberada muerte de Laika desencadenó un debate mundial sobre el maltrato a los animales y los avances científicos a costa de pruebas con animales.
¿Era necesario?
"Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho....ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión, como para justificar la pérdida del animal.."
(Oleg Gazenko, uno de los principales científicos del programa de animales en el espacio, y entrenador de Laika)
Texto extraído y modificado de Wikipedia.