03 septiembre 2010

Peceras


Dicen que sólo existe una única Navidad en la vida, el resto de nuestras navidades son intentos de revivir aquella. Lo escuché en Historia de un Beso, la película de Garci, que me impactó hace ya varios años. En aquella época en la que no existían los blogs, la anoté en mi diario quizás no muy convencida de su significado.

Probablemente en tu mente estés cambiando la palabra Navidad por otras con las que la frase cobre un significado especial para tí.. prueba tal vez con amor. Estas últimas semanas, de descanso en la playa, jugando con las olas, me sorprendí recordando estas palabras y cambiando Navidad por verano.

Las mañanas al sol en aquella inmensa playa, con la inocencia en la mirada de mis cinco años. Mi mayor tarea era preparar, con el cubo, rastrillo y pala de playa, la comida, a base de arena remojada, para Melchor.. mi perro imaginario que cobraba vida y saltaba alegre las olas. No existía el tiempo. El futuro era el sonido del mar en mi caracola.

Y la vida era eso.. un juego, mirar al mar y sentir de alguna manera que de mayor podría ser como aquel misterioso horizonte, sin límites. Convencida de poder llegar donde me llevasen los pies. La niña de cinco años imaginaba que nada podría detenerla, la mujer que hoy escribe estas palabras tiene sus dudas. Dudas impuestas por la sociedad, por la costumbre, por los cánones de ese libro, que todos conocemos y nadie ha visto, sobre cómo vivir la vida. Barreras absurdas, que nos da miedo reconocer que podemos atravesar. Cada cual intentando ser feliz en su pecera.

Este verano, no sé por qué razón, he recordado más que nunca el verano de mi infancia. Y digo el verano, en singular, porque en mi memoria se confunden los años de aquella época, y lo recuerdo casi como un largo y único verano. Un verano en el que mis sueños de niña eran reales y tangibles. Yo creía en ellos y creía en mí.

Hoy mis pies pisan esa arena, siento lo mismo; miro al mar y sé que también sigo soñando lo mismo... Soy la misma. Y te lo cuento bajito, porque aquella niña tenía licencia para soñar lo que quisiera, para ser lo que quisiera, pero a la mujer de hoy no se le permiten ciertas cosas o quizás soy yo misma la que no me las permito. Así que te lo cuento al oído, y me sorprendo al darme cuenta de que este verano se cumplen ya cuatro años de mi primer post. Lo que soy, lo que anhelo, cuelga de las líneas de mis escritos, de mis botellas al mar.. y si llegas a ecucharlo podré sentir tu guiño.. el parpadeo de una estrella en las noches de verano..

"-Quién sabe- dijo la Maga-. A mí me parece que los peces ya no quieren salir de la pecera, casi nunca tocan el vidrio con la nariz.
Gregorovius pensó que en alguna parte Chestov había hablado de peceras con un tabique móvil que en un momento dado podía sacarse sin que el pez habituado al compartimento se decidiera jamás a pasar al otro lado. Llegar hasta un punto del agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando..."
Rayuela. Julio Cortázar.

4 comentarios:

lidia dijo...

gracias

por seguir escribiendo

aunque sea muy de tarde en tarde.

Vivianne dijo...

Te dejé un comentario ayer pero no subió, es un agrado inmenso volver a tu blog hacía tiempo que no pasaba por aquí, gracias por tan linda reflexión de recordar lo simple a veces que llena de alegría nuestros corazones, abrazos!!!

ESTRELLITA_PLATÓNICA dijo...

_Y pensar que lo que ando extrañando en estos días son las navidades mágicas de mi infancia.:( pareciera como que algo me las arrebato.
_Saludos! desde Argentina

Anónimo dijo...

ERES FELIZ..!!

Y CÓMO ME GUSTA..

CORAZÓN DE VUELO..

AMPLIAS ALAS AL VIENTO..

MARIPOSA DE ENSUEÑO..

VUELVES A SER TÚ..

ERES FELIZ!!..

Y CÓMO ME GUSTA..

CORAZÓN DE VUELO..

AMPLIAS ALAS.. AL VIENTO..

DE SOTAVENTO..