
Hay momentos en que te sientes realmente vivo, notas esa chispa, ese calor, ese puntito de locura que hace que el mundo gire. Son esos pequeños instantes en que todo se vuelve ligero, y sólo importa lo que importa... tienes la verdad, el sentido de la vida frente a tí, en tus manos. Despiertas de tu letargo y abres, por unos segundos, los ojos al mundo. Sonríes de verdad, y no por costumbre. Eres tú, sin adornos. Sabes que vivir es una gran suerte.
He tenido esa sensación en muchos momentos de mi vida, y he querido guardarlos bajo llave en mi alma, para tener siempre presente que la felicidad completa existe, que no es una utopía. Poder así abrir mi alma en los momentos tristes y sacar uno de esos recuerdos, y sentirlos de nuevo.. saber que esos instantes son los que hacen que la vida sea realmente bonita, y que la magia nos espera a cada paso que damos.. sólo debemos estar abiertos a ella.
Me mira, le miro, y reímos juntos.. en ese momento ya nada más importa. A veces no reímos, ni siquiera hablamos... sólo clava su mirada en mi alma, y yo intento ser valiente y no apartar la mía. Una estrella fugaz cruza nuetros corazones en esos segundos, o al menos el mío.. y pido en silencio y en ocasiones sin ser consciente de ello, un único deseo.
Me da miedo dejar de compartir esos momentos tan especiales. Ya no sé si es sólo un amigo.. supongo que no. Pero sea lo que sea, hoy tengo que decirte a tí que me lees, me aconsejas y me ayudas a caminar, que le quiero.
"Dime qué fui para tí...
dime si en algún momento
me llegaste a querer"
(Mikel Erentxun)