
Hoy utilizo mi cuaderno de viaje como medio de evasión, como terapia. Hoy la duda se ha hecho grande y poderosa y a estas horas ya me encuentro cansada de intentar ganarle la batalla. Ha sido un día de emociones, de incertidumbre, de no saber distinguir la realidad de los sueños... un día de los míos.
Es como intentar escalar una montaña, venciendo los miedos, tratando de no mirar hacia abajo para evitar el vértigo.. y cuando estás llegando a la cumbre, sentir el pánico en el alma. ¿Por qué?.. explicarlo es lo más difícil, y quizás si de verdad pudiera no lo estaría intentando explicar. Es miedo de no encontrarte allí arriba lo que esperabas, miedo de resbalar en el último tramo y caer al vacío sin remedio, o incluso de que todo sea un espejismo y lo que parecía la cumbre en realidad no lo es y aún te queda mucho para llegar.
Hoy he sentido el calorcillo que te deja la ilusión en el cuerpo, el cosquilleo en el estómago del jugador que se reserva su mejor carta e intenta desesperadamente leer en los ojos del otro su próxima jugada. Un juego peligroso y al mismo tiempo divertido en el que has apostado un trocito de tu alma.
Ahora lo siento así.. mañana me reiré de mí misma, por esos ratos en los que me dejo llevar y pienso demasiado. Nada es ni tan importante ni tan superficial como a veces nos parece... ¿o sí?..
Una apuesta al corazón
nunca juegues si sólo queda tu honor...
("Una calle de París". Duncan Dhu)