19 mayo 2009

Quisiera


Quisiera que me hablaras cuando callas
O al menos ser el nudo en tu garganta..

Quisiera haberme quedado atrapada en aquel ascensor, tal y como tu mirada atrapaba mi alma, y callaba mis palabras superfluas para dejar hablar al corazón. Sólo unos segundos, tan cerca que quizás podías leer mis deseos.

Quisiera parar el tiempo cuando me cuentas tus historias, tus sueños y yo me muero por formar parte de ellos.

Quisiera que el cuento no acabase, que me recordaras siempre.. cuando ese corazón que poco a poco me permites conocer guíe tus pasos sin límites, sin fronteras, hacia lugares lejanos y sonrisas de distintos colores. Cuando el lenguaje del mundo te hable, y aprendas a escuchar su mensaje.

4 comentarios:

Maka dijo...

Que lindo que alguien te escriba eso.

Y sinceramente... yo quisiera muchas cosas (de mi alguien especial, jeje) de las que tu le pides a tu alguien especial jaja.

Saludos.

Duna dijo...

He leído algunas de tus entradas y me has dejao sin palabras... ¡Qué profundo! qué bien sabes plasmar eso que sientes. Sin duda me pasaré diariamente a leer lo que nos quieras contar de tus pequeños viajes.

Maka dijo...

Hola Mehreen, se que pasa cierto tiempo cada que escribes. Pero espero veas esto...

Te dejo aqui en mi página para que pases a recojerlo. Un premio.

http://todoeltiempoelijo.blogspot.com/2009/05/femenino-e-inteligente.html

Anónimo dijo...

Andando en las arenas yo decidí dejarte.

Pisaba un barro oscuro que temblaba, y hundiéndome y saliendo decidí que salieras de mí,

que me pesabas como piedra cortante, y elaboré tu pérdida paso a paso: cortarte las raíces, soltarte sola al viento.

Ay, en ese minuto, corazón mío, un sueño con sus alas terribles te cubría.

Te sentías tragada por el barro, y me llamabas y yo no acudía, te ibas, inmóvil, sin defenderte

HASTA AHOGARTE EN LA BOCA DE ARENA.

Después mi decisión se encontró en tu sueño,

Y DESDE LA RUPTURA QUE NOS QUEBRABA EL ALMA, SURGIMOS LIMPIOS OTRA VEZ, desnudos,

amándonos sin sueño, sin arena, completos y radiantes, sellados por el fuego.