25 agosto 2006

Filosofía para el día a día

Me gustan los temas de Filosofía, y este verano he leído un libro muy interesante de Lou Marinoff, "Pregúntale a Platón". Te lo recomiendo, tiene unas ideas muy curiosas sobre la forma de sobrellevar los problemas cotidianos, y te gustará más aún si has leído su anterior libro "Más Platón y menos Prozac".

Sin embargo, yo qué quieres que te diga.. se me hace difícil poner en práctica sus consejos. Se ve que no he llegado a ese nivel de "sabiduría". Marinoff propone deshacernos de las expectativas y los apegos para disminuir nuestro malestar. Digamos que, por ejemplo, si estás mosqueado porque la persona con las que has quedado llega media hora más tarde (o simplemente, no llega), es porque tenías la expectativa de que esa persona iba a llegar a su hora, o que le iba a importar al menos un poco quedar bien contigo, y claro, al frustrarse tus expectativas tu malestar aumenta y te conviertes en un ser un poquito más infeliz. ¿Y los apegos?, pues parecido. Si el apego es a algo positivo lo llama afición, y si es negativo, odio. Propone eliminar los apegos (especialmente los negativos) de nuestras vidas, para que así, al no estar "enganchados" a nada ni a nadie excesivamente, suframos menos.

Supongo, por la impresión que he sacado de él, que el señor Marinoff no pretende que nos alejemos del mundo y nos dediquemos por completo a la vida contemplativa, en una cueva, al margen de las pasiones que nos encadenan... al contrario, creo que tiene una visión mucho más realista de la vida, pero aún así, me resulta muy difícil llevar a cabo sus propósitos. Y además no estoy segura de querer hacerlo.Me da la impresión de que, quitando esos anhelos, esperanzas, odios, pasiones... es cierto que quizás nuestro malestar disminuya. Pero.. ¿no le estaremos quitando gracia a la vida?. ¿Qué es la vida sin ilusiones, sin soñar despierto, sin planes, sin rabia, sin lágrimas, sin pasión...? creo que prefiero seguir creando mis castillos en el aire, aunque se derrumben y me produzcan "malestar", porque tengo la certeza de que alguno de ellos seguirá en pie.

Quizás necesite más horas de meditación...

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vuelos

4 comentarios:

Infinito yo dijo...

El malestar es lo que viene por estar vivos... el día que dejé de venir, muertos.

Infinito yo dijo...

deje, perdona. Se me coló un acento... me gustan estos pensamientos.

Mehreen dijo...

Gracias por tu aportación, Infinito yo. Me gusta y estoy de acuerdo con tu comentario. Supongo que Marinoff se refiere a intentar disminuir ese malestar, no a eliminarlo por completo que sería una utopía.. pero me da la impresión que es a cambio de pasar de puntillas por la vida. Prefiero sufrir un poquito de vez en cuando. Aún así el libro es muy recomendable, tanto éste como "Más Platón y menos Prozac" me han gustado mucho. Un saludo!.

Anónimo dijo...

En tu frente descansa
el color de las amapolas,
el luto de las viudas
halla eco,

oh apiadada:

cuando corres detrás de los ferrocarriles,
en los campos,
el delgado labrador
te da la espalda,

de tus pisadas brotan temblando
los dulces sapos.

EL JOVEN SIN RECUERDO TE SALUDA,
te pregunta por su olvidada voluntad,

las manos de él
se mueven en tu atmósfera
como pájaros,

y la humedad es grande
a su alrededor:

cruzando sus pensamientos incompletos,

QUERIENDO ALCANZAR ALGO,
oh buscándote,

LE PALPITAN LOS OJOS PÁLIDOS
en tu red
COMO INSTRUMENTOS PERDIDOS

que brillan

DE SÚBITO.