21 junio 2007

Primera noche de verano


"A summer night", de Albert Moore

El verano viene para mí ligado a una sensación maravillosa de libertad, poder ser quien soy haciendo lo que quiero sin esas obligaciones impuestas que pesan tanto en el resto de épocas del año. No es cuestión de fiestas locas en noches sin fin, o de días enteros al sol (que también).. Es mucho más. Es poder salir a contemplar el mar de noche sin sentir frío, al menos en el cuerpo. Es sentir la arena fresca cuando ya cae la tarde, poder decidir a qué hora te despiertas, o si quieres o no despertar ese día.. pudiendo optar por soñar las 24 horas.

Significa tener tiempo libre para mí, algo de gran valor en estos días que nos ha tocado vivir, en los que tanto si quieres disfrutar de una alegría como si lo que te pide el alma es entristecerte, hay que pensárselo, mirar el reloj, y calcular si las obligaciones diarias te dan cinco minutos para hacerlo. Cinco minutos para expresarte. Cinco minutos para vivir. En verano la cuerda se afloja, tengo permiso para estar triste, y vía libre para encontrar nuevas formas de entretenimiento, nuevas alegrías. El alma se desahoga cuando no es preciso que la mente esté al 100%.

Pero siento como si hubiera crecido de golpe.. como se puede deducir de mi post anterior, mis vacaciones de tres meses se han terminado. Mi espíritu optimista me hace pensar que quizás no sea tan malo eso de no tener tanto tiempo libre... como escribí hace ya casi un año, yo acababa todos los septiembres con un "síndrome vacacional" bastante fuerte. Digamos que con tanto tiempo para pensar, pensaba demasiado.. y acababa viviendo una realidad que quizás no fuera tan real. La vuelta a las clases me ponía de nuevo los pies en la tierra y he de reconocer que sentía cierto alivio. A veces no es bueno tanto tiempo para estar con uno mismo. Ya no habrá vuelta a las clases.

Sin embargo este verano, aunque atípico para mí, sigue siendo verano.. las estrellas siguen brillando más intensamente que en ninguna otra época. A pesar de disfrutar de menos tiempo libre.. el verano me sigue cargando las pilas, llenándome de su energía.

2 comentarios:

Beth dijo...

A mi me gusta mucho el verano, más que el invierno, porque hacemos muchas más cosas al aire libre y disfrutamos más de los días. Pero reconozco que llevo muy mal el calor sofocante y las aglomeraciones sumadas al bochorno. Pero, de momento, me pesan más las cosas buenas que me aporta esta época del año. La fruta que hay ahora, sin menospreciar la del invierno, me vuelve loca...esas cerezas rojas, esos higos que tanto engordan, la sandía fresquita, el melón...pufff ¡qué ricas todas!.
El año pasado me quedé en Bcn, y éste espero poder hacer algo y salir. Sino parece que las vacaciones no son vacaciones.

Por cierto, las estrellas siempre brillan, en cualquier época, pero en el pueblito donde yo veraneo tienen una intensidad que abruma...me quedo encantada mirándolas durante horas.

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

El disponer de todo el tiempo libre que necesites, o sencillamente de todo tu tiempo, es estupendo siempre y cuando encuentres la manera de darle contenido y que te realice, si no debe ser un tedio de los más horribles de sobrellevar.
Un beso.