28 octubre 2007

Caminos



Calles llenas de personas que salen de sus trabajos, gente que camina sin rumbo tal vez para airear sus dudas, despejar sus sombras... otros aprovechan para comenzar a disfrutar de esa libertad que promete el fin de semana, las cafeterías son puntos de encuentro que van cobrando vida a medida que oscurece, las tiendas apuran las últimas horas para vender pequeñas dosis de felicidad en forma de ropa, música, quizás un libro... Es el corazón de la ciudad que late, lleno de vida, un viernes por la tarde.

Yo iba en busca de un regalo.. aunque quizás era una excusa para hacer algo que me encanta y que llevaba tiempo sin poder hacer, caminar sola por las calles de la ciudad.. entre el ruido de la gente, los coches, la música, las tiendas, los bares, las señoras con sus nietos, los trajeados deseando deshacerse de sus corbatas, las parejas de la mano, los amigos pensando el plan para esa noche, los solitarios, los intelectuales, los que viven la vida al día con su mochila a cuestas... Todos haciendo que la ciudad respire.

Cuando uno sale a caminar solo, corre el riesgo de acabar poco a poco recorriendo caminos que no estaban previstos... tienes la oportunidad de pensar, de encontrarte contigo mismo, y a cada paso que das vas abriendo puertas quizás un tanto oxidadas, que te llevan por sendas desconocidas. El mapa del corazón es complejo, un laberinto inacabado, en contínua transformación.

Son caminos que, en el día a día, uno esquiva.. pero están ahí, y a pesar de la maleza no se han borrado. En mi paseo de este viernes de otoño, acabé adentrándome en algunos de ellos. Ví que no eran tan rectos y luminosos como pensaba; recuerdos encapuchados esperaban, al acecho, al doblar algunas esquinas. Calles silenciosas que llevan a lo más profundo del alma.. Cogí el metro y volví a casa antes de terminar de recorrerlas, me daba miedo que se hiciera completamente de noche y yo siguiera en ellas...
Porque los caminos más difíciles son los que llevan al interior de uno mismo, y en ese viaje no puede acompañarte nadie.

Hay una calle que lleva tu nombre
en la ciudad del viento
después de tanto tiempo
me harté de esperarte
y se cayó el letrero...

(Quique González. "En la ciudad del viento")

8 comentarios:

Principito dijo...

¡Saludos!

los caminos del alma son insondables, nos llevan, nos traen... levantan y fortifican... esos caminos que se plasman en medio de la tarde cuando encontramos un sentido al avanzar en el vida...

Son rumbos que nos regalan emociones...

Muchos Abrazos,

Principito
Desde mi principado para el Mundo

Vivianne dijo...

Caminante no hay camino de Antonio Machado, tu al igual que él, descifran lo verdadero, a veces el desgaste o el disfrute, el avecindarse por calles con recuerdos o rutas diferentes que a veces amilanan el corazón o bien lo repletan de bueans sensaciones, es muy bello lo que nos regalas, gracias amiga, y si me lo permites con mucha humildad he dejado un regalo para ti en mi blog, por favor subelo a tu blog para que lo celebras junto a mi, abrazos desde Chile.

Dédalus dijo...

Me ha gustado mucho leerte, Mehreen. La idea del camino siempre está presente en quienes desean que su vida sea algo más que un lugar de tránsito. Mirar, escuchar, sentir, perderte por entre los vericuetos de una ciudad o de un pueblo tiene el atractivo de lo desconocido, la sorpresa acechando a la vuelta de la esquina. Incluso en ese metro que comentas y que viene a ser un poco el subconsciente de la gran ciudad...
Como tú sugieres, muchas veces se camina sin rumbo... y, paradójicamente, es entonces cuando más sentimos que hay una fuerza inevitable que nos tiende emboscadas para terminar conduciéndonos a nuestro propio y laberíntico interior. Esa es también una ineludible parte del trayecto.

Nos vemos en cualquier recodo, Mehreen.
Hasta entonces, un bso.

Beth dijo...

Hace siglos que no hago eso...perderme conmigo misma. Y ya me lo pide el cuerpo.

Itami dijo...

Gracias por estar al otro lado de la pantalla.

"Sonríe, llorar es demasiado fácil."

Minerva dijo...

Hola Mehreen, ayer he visto tu blog por primera vez y me he puesto a leer algunos de tus posts anteriores, dejame decirte que me gusta mucho el modo en que plasmas varias de tus ideas ... algunas cosas quizás hasta yo misma hubiera podido escribirlas ... una parte de mi se ha sentido identificada con tus palabras.

Tu post de ahora es muy cierto hay caminos que solamente nosotros podemos recorrer sin compañía y dan miedo cuando estos son los más oscuros, silenciosos, pero hablo de una clase de silencio que aterra (porque hay otro tipo de silencio que resulta reconfortante).

Creo que me extendí demasiado, en fin, gracias por compartir tus palabras con todos nosotros :)

Un saludo!

Thelma dijo...

Esos recuerdos que siempre nos acechan y que de vez en cuando nos asaltan son los que nos hacen tan complicado emprender nuevos caminos...Me encanto tu post,seguiré por aqui buscando estrellitas :)))

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

"El mapa del corazón es complejo", y te diría que no presenta las rutas dibujadas.
Es que es tan íntimo,
tan propio, único.

Hace mucho que no camino sin rumbo... Me vendría bien, para pensar un poco en muchas cosas.

Cuídate.
Te dejo un cafecito caliente. :)